A partir de Junio de 2010, el servicio de correos alemán (Deutsche Post), en colaboración con varios proveedores de acceso a internet (ISP) pondrá en práctica el proyecto DE-Email, mediante el cual, se podrán enviar cartas certificadas por correo electrónico.
La iniciativa fue puesta en marcha el año pasado por el Ministerio del Interior Alemán (BMI), y persigue dotar al servicio de correo electrónico de las garantías suficientes para que se puedan enviar a través de él documentos importantes garantizando la recepción y la confidencialidad.
Hoy en día, enviar un email es parecido a enviar una postal: el mensaje se transmite en claro -es decir, que los datos viajan en la red sin encriptar- y el remitente no puede demostrar la recepción por parte del destinatario. Es más, no es difícil suplantar la identidad del emisor, pues el nombre del remitente es el que escribe nuestro cliente de correo electrónico, por lo que puede contener cualquier cosa.
Esa falta de seguridad hay que entenderla en el marco en el que se diseño el protocolo SMTP, que es el que establece el funcionamiento del correo electrónico: este protocolo -como muchos de los veteranos de internet- se concibió para que funcionase en un entorno controlado, donde los usuarios -la mayoría científicos e ingenieros de universidades norteamericanas- pudiesen intercambiar información de forma rápida y eficiente, sin demasiadas consideraciones sobre seguridad y potenciales ataques como los que empezaron a producirse a medida que Internet se convertía, a mediados de los años noventa del siglo pasado, en un medio de comunicación de masas.
Esta sencillez del protocolo fue también parte importante de su éxito, pues posibilitó la rápida proliferación de servidores y clientes de correo electrónico y hoy día se mantiene como uno de los medios de comunicación más usados, pese al empuje de otras alternativas propietarias como la mensajería a través de las redes sociales.
Volviendo al DE-Mail, esta iniciativa pretende dotar al email tradicional de las garantías de seguridad necesarias para hacerlo adecuado para el envío de documentos importantes desde el punto de vista jurídico -como cancelación de contratos, requerimientos. etc.- que hasta ahora se envían por correo certificado.
El servicio sin embargo no será gratuito pues la Deutsche Post ya ha anunciado un precio de veinte céntimos de Euro por documento. Eso sí, bastante más barato que los dos euros que viene a costar enviar una carta certificada, y además nos ahorramos el paseo hasta la oficina de correo y la consabida cola de espera. No es de extrañar que el precio sea menor al de una carta certificada ordinaria, pues muchos de los costes asociados al envío de cartas en papel (mano de obra, transporte, almacenamiento, etc) no se producen cuando se envía un correo electrónico, y es lógico que ese ahorro se traslade al cliente.
El sistema funciona añadiendo a la dirección de correo electrónico de cada usuario, la terminación “de-mail”, de forma que, por ejemplo a xxx@gmx.de se le asignaría la dirección xxx@gmx.de-mail.de, que sería interpretada por el sistema como una dirección de DE-Mail, y los mensajes que se envíen a través de ella, se considerarían cartas certificadas.
No solamente la Deutsche Post ofrecerá el servicio de DE-Mail, algunos ISP como 1&1, que gestiona los servicios de correos gratuitos gmx.de y web.de, ya han anunciado que también ofrecerán este servicio, por lo que se podría producir un ajuste de los precios a la baja como consecuencia de la competencia entre los distintos proveedores.
Sin embargo, el sistema ya tiene sus detractores. Para empezar, para poder hacer uso del mismo cada usuario se tendrá que identificar en un portal creado a tal efecto, donde sus datos personales serán almacenados de forma permanente. Esto lógicamente a despertado algunas suspicacias pues todos sabemos que todo dato almacenado es susceptible de ser robado.
No obstante, personalmente pienso que se trata de una iniciativa muy prometedora. El correo electrónico lleva tiempo adoleciendo de una capa adicional que ofrezca las garantías de seguridad y confidencialidad necesarias en determinado tipo de comunicaciones. Además, el DE-Mail supone para muchas empresas que hacen uso intensivo del correo, una fuente a ahorro de costes importantes, pues es de suponer que los clientes corporativos tengan la posibilidad de suscribir acuerdos con los proveedores del servicio en condiciones muy favorables.
Pero lo que más me llama la atención y me sorprende positivamente es la visión tan clara que tiene la Deutsche Post de su negocio. A diferencia de otras industrias como la audiovisual, no ve en Internet un enemigo a batir que amenaza su posición en el mercado. No carga contra el correo electrónico como causa de potenciales despidos masivos ni trata de imponer ningún tipo de canon a los usuarios, no. Sus directivos se han dado cuenta de que su negocio no es llevar cartas de un sitio a otro, sino transmitir información entre personas. A partir de ahí, Internet pasa a ser su gran aliada; el correo electrónico deja de ser un competidor para pasar a ser un canal de distribución privilegiado. ¿Cuándo se darán cuenta los sellos discográficos que su negocio no es vender discos, sino vender música?
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