El Instituto Fraunhofer para las Comunicaciones Abiertas (FOKUS), dependiente de la sociedad de investigaciones Fraunhofer, está llevando a cabo un programa para ofrecer acceso a internet de banda ancha en zonas rurales de países en vías de desarrollo.
La Sociedad de Investigaciones Fraunhofer es una de las instituciones científicas y tecnológicas más punteras en la actualidad. Su nombre se debe al científico alemán Joseph von Fraunhofer, y actualmente cuenta con más de cincuenta institutos por toda Alemania, con más de 12.500 empleados. Es sin duda junto con la Sociedad Max Planck una de las instituciones científico-técnicas de más renombre en el mundo.
La iniciativa de llevar la red a las zonas más deprimidas del planeta -a partir del 2010 se iniciará un proyecto piloto en África- va a posibilitar el acceso a una seria de servicios, especialmente en áreas de telemedicina y educación, que de otra manera sería impensable dado en nivel de desarrollo en esos países, a menos en el corto plazo.
Se podría pensar que en lugares donde la gente se muere de hambre -literalmente- y la educación es un lujo al alcance de muy pocos, donde también la inestabilidad política es un mal endémico y las epidemias hacen estragos todos los años (de enfermedades que, para vergüenza del mundo “civilizado”, hace mucho tiempo que se extinguieron en occidente) el acceso a Internet no es precisamente su mayor prioridad.
Eso es -en mi opinión- sólo cierto a medias: La gran ventaja que ofrece la red no está en la conexión en sí, sino en todo lo que a través de ella recibimos. Si el proyecto de Fraunhofer tiene éxito, el impacto a nivel de educación y de mejora sanitaria (que en muchos casos es a través de la prevención, es decir, de la información sobre qué hacer y qué no) es sin lugar a dudas muy positivo.
Pero es que hay más: A través de la red podemos aprender y comprender mejor otras gentes y culturas, podemos cuestionarnos nuestros modelos de toda la vida y analizar si hay un modo mejor de hacer las cosas. A través de la comunicación y el debate desarrollamos nuestra conciencia política -en el sentido amplio del término, tal y como lo entendían los griegos, es decir, nuestra capacidad para vivir en sociedad-. Todo esto contribuye indiscutiblemente al desarrollo de los pueblos.
La red Internet en el siglo XXI está jugando el mismo papel que la red del ferrocarril en el XIX: un medio para el intercambio no sólo de productos o mercancías, sino de información. La red no es lo más importante de por sí, sino los avances socio-económicos que puede traer
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