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vivir en Alemania
  • 12Nov
    Mucho se está hablando en los últimos días sobre la conveniencia o no de adoptar en España el modelo alemán de reducción de jornada (Kurtzarbeit, KA en adelante) para poder hacer frente a la ola de despidos que estamos viviendo desde que empezó la crisis, hace ya más de un año.
    Bien es cierto que desde hace ya tiempo prestigiosos economistas y voces autorizadas coinciden en la necesidad de una reforma estructural del mercado laboral que permita aumentar nuestra maltrecha competititividad, especialmente en un contexto como el actual, donde España, al formar parte del selecto grupo del la Eurozona no dispone como antaño de la posibilidad de recurrir a devaluaciones de la divisa nacional para hacer frente al desequilibro de nuestra balanza comercial, es decir, que desde hace ya demasiado tiempo importamos más bienes y servicios de los que exportamos, con el consiguiente aumento de déficit, pues para eso el Estado tiene que pedir dinero prestado, es decir, endeudarse.
    Por si fuese poco, el aumento del desempleo originado no ya sólo por la crisis económica internacional, sino también por la crisis inmobiliaria nacional, ha venido a lastrar todavía más el maltrecho erario, haciendo que la recuperación económica en España se ralentice en comparación con países de nuestro entorno. Esto nos puede llevar a una situación muy difícil a medio plazo, cuando la mayoría de los países de la Unión Europea hayan logrado reducir su déficit por debajo del 3% como exige el pacto de estabilidad, y España no. Por ahora parece que hay bula para endeudarse como medio para contrarrestar los efectos de la crisis, pero a Bruselas poco a poco se le está acabando la paciencia.
    En esta situación parece que establecer una jornada de trabajo reducida puede aliviar a algunas empresas y evitar que se vean obligadas a reducir plantilla drásticamente. La idea sería que una parte de los trabajadores redujeses su jornada laboral para adecuarla a una menor carga de trabajo con la consiguiente disminución de salario, y en contrapartida, evitarían engrosar las listas del paro durante no se sabe bien cuánto tiempo. Adicionalmente, se está planteando que aquellas personas afectadas por esta medida puedan seguir cobrando el desempleo.
    Dejando a un lado por el momento el tema del desempleo, que entiendo aún no hay nada concretado y desde luego es bastante polémico –si trabajo menos pero al final cobro lo mismo, ¿dónde hay que apuntarse?- hay una serie de aspectos sobre cómo se aplica el KA en Alemania que son importante.
    En primer lugar, se trata de una medida excepcional, en principio limitada solamente a seis meses, aunque en la actual coyuntura el Gobierno Alemán ha ampliado el periodo hasta un máximo de dos años.
    Esto quiere decir que se trata claramente una medida coyuntural, de apoyo y temporal, para ofrecer un balón de oxígeno a las empresas viables que estén pasando por dificultades temporales y con un horizonte de recuperación claro. En ningún caso se debe considerar el KA como un medio para prolongar artificialmente la vida de empresas que están avocadas a desaparecer.
    Tampoco se trata de una de las necesarias reformas estructurales de las que tanto se hablaba últimamente
    Links: http://www.gesetze-im-internet.de/sgb_3/__177.html

    tiemposmodernos_d6ceed704b

    Mucho se está hablando en los últimos días sobre la conveniencia o no de adoptar en España el modelo alemán de reducción de jornada (Kurzarbeit, KA en adelante) para poder hacer frente a la ola de despidos que estamos viviendo desde que empezó la crisis, hace ya más de un año.

    Bien es cierto que desde hace ya tiempo prestigiosos economistas y voces autorizadas coinciden en la necesidad de una reforma estructural del mercado laboral que permita aumentar nuestra maltrecha competititividad, especialmente en un contexto como el actual, donde España, al formar parte del selecto grupo del la Eurozona no dispone como antaño de la posibilidad de recurrir a devaluaciones de la divisa nacional para hacer frente al desequilibro de nuestra balanza comercial, es decir, que desde hace ya demasiado tiempo importamos más bienes y servicios de los que exportamos, con el consiguiente aumento de déficit, pues para eso el Estado tiene que pedir dinero prestado, es decir, endeudarse.

    Por si fuese poco, el aumento del desempleo originado no ya sólo por la crisis económica internacional, sino también por la crisis inmobiliaria nacional, ha venido a lastrar todavía más el maltrecho erario público, haciendo que la recuperación económica en España se ralentice en comparación con países de nuestro entorno. Esto nos puede llevar a una situación muy difícil a medio plazo, cuando la mayoría de los países de la Unión Europea hayan logrado reducir su déficit por debajo del 3% como exige el pacto de estabilidad, y España no. Por ahora parece que hay bula para endeudarse como medio para contrarrestar los efectos de la crisis, pero a Bruselas poco a poco se le está acabando la paciencia.

    En esta situación parece que establecer una jornada de trabajo reducida puede aliviar a algunas empresas y evitar que se vean obligadas a reducir plantilla drásticamente. La idea sería que una parte de los trabajadores redujeses su jornada laboral para adecuarla a una menor carga de trabajo con la consiguiente disminución de salario, y en contrapartida, evitarían engrosar las listas del paro durante no se sabe bien cuánto tiempo. Adicionalmente, se está planteando que aquellas personas afectadas por esta medida puedan seguir cobrando el desempleo.

    Dejando a un lado por el momento el tema del desempleo, que entiendo aún no hay nada concretado y desde luego es bastante polémico –si trabajo menos pero al final cobro lo mismo, ¿dónde hay que apuntarse?- hay una serie de aspectos sobre cómo se aplica el KA en Alemania que son importantes.

    En primer lugar, se trata de una medida coyuntural, para ofrecer un balón de oxígeno a las empresas viables que estén pasando por dificultades temporales y con un horizonte de recuperación claro. En ningún caso se debe considerar el KA como un medio para prolongar artificialmente la vida de empresas que están avocadas a desaparecer o que necesiten replantearse seriamente su modelo de negocio.

    No es aplicable ni a todas la empresas ni a todos los trabajadores. Sólo aquellos en puestos en los que sea posible facturar por horas -normalmente los de menor cualificación- una reducción de la jornada implica ahorro de costes para la empresas.

    Pero sobre todo, no se trata de una de las necesarias reformas estructurales de las que tanto se hablaba últimamente y no debe desviar la atención del debate sobre el problema principal: El cambio de nuestro modelo productivo para ganar competitividad en un mundo cada vez más globalizado donde la competencia cada día es mayor. El KA es en el mejor de los casos una solución a corto plazo para determinadas empresas que se encuentren una coyuntura determinada y no la solución definitiva a los problemas del mercado laboral español.

    Foto:Flickr

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    Posted by @juanmahv @ 17:59

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WP_Cloudy
  • Bitacoras.com Says:

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