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vivir en Alemania http://www.wikio.es
  • 25ene

    Hace aproximadamente un año, escribí una entrada sobre la inauguración del Museo Nuevo de Berlín, una de cuyas atracciones principales el el busto de la reina egipcia Nefertiti. Algunos meses después, tuve la oportunidad de visitar Berlín y ver en persona la famosa escultura.

    Realmente merece la pena.  Nefertiti tiene una sala dedicada y se encuentra en el centro, con una luz tenue para preservar los colores originales que le da un cierto aire  místico. Recuerdo pasar cerca de cinco minutos mirando la obra, asombrado del nivel de perfección de los egipcios de hace más de 3.300 años.

    Pues según contaba ayer El Mundo, parece que Egipto ha hecho una  petición formal al Gobierno Alemán para que devuelva al país esta obra de arte. Egipto, uno de los países cuyo legado cultural se encuentra en gran parte en el extranjero, está desde hace tiempo empeñado en recuperar sus obras.

    Realmente la repatriación de bienes culturales de un país es un tema complicado, pues habría que analizar caso por caso y ver en qué circunstancias salieron. Parece legítimo que un país trate de recuperar trozos de su historia, especialmente aquellos tan importantes como el busto de Nefertiti, pero tratándose de piezas que llevan casi un siglo fuera del país y que cuando salieron el marco político y legal era bien distinto al actual, hace que la única solución pase por un acuerdo político a alto nivel. Algo en lo que que Alemania no tiene especial interés.

    Por otra parte, un país que dedica recursos durante mucho tiempo para preservar esas piezas en sus museos, bien puede exigir una contrapartida a cambio al país de precedencia, pues ha contribuido al mantenimiento y conservación de obras muy valiosas. Esto también hay que ponerlo sobre la mesa.

    Lo que si parece claro es que a día de hoy Egipto tiene problemas mucho mayores de los que ocuparse, y si Nefertiti ha estado casi cien años en Berlín bien puede estar algunos más. Al menos hasta que se tranquilice la cosa. De todas formas y por si acaso, recomiendo visitar el Museo Nuevo de Berlín y admirar este busto, ahora que todavía está allí.

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  • 23ene

    No me ha dejado indiferente la noticia que publica hoy el diario El Mundo de que la Canciller Alemana, Angela Merkel está pensando incentivar la contratación de jóvenes profesionales españoles para suplir el previsible déficit de profesionales cualificados que -parece que- sufrirá Alemania en breve.

    La noticia, si duda positiva para algunos y no tanto para otros, no ha tenido de momento mucha repercusión en los medios más allá del citado diario -pese a ser de agencia- pero supongo que se deba a que aún no hay medidas concretas de las que hablar.

    Personalmente creo que uno de los principales escollos a salvar -la dificultad del idioma y el clima tan distinto al nuestro- no son fáciles de solucionar en una cumbre bilateral, pero ya se sabe que la política es el arte de lo posible. Bromas a parte, la principal dificultad a la hora de coger la maleta y decidirnos a buscar suerte en Alemania, o cualquier otro sitio, somos nosotros mismos: nuestros miedos. La inseguridad y el recelo al “qué pasará si…” que nos lleva a no hacer nada.

    Hoy en día las cosas han cambiado mucho desde el tiempo de la película que da título a este post: El mundo está mas globalizado, los viajes en avión no son ya cosa de lujo -a veces más bien al contrario- y dentro la la Unión Europea, la libre circulación de personas hace que trasladarse a trabajar a otro país miembro no requiera ningún trámite burocrático más que plantarse allí. Hoy día lo tenemos infinitamente más fácil que nuestros padres, y aún así ellos lo hicieron. No tenemos excusa.

    La desastrosa situación laboral que tiene hoy España, especialmente en el segmento de los jóvenes sin experiencia, y lo que es peor, las pocas perspectivas de recuperación a medio plazo, hacen más que probable un trasvase de fuerza laboral hacia mercados más prósperos, en este caso Alemania. Esto sin duda beneficia en primer lugar a los propios trabajadores que logran de esa forma un empleo acorde con su cualificación. También se benefician las empresas del país teutón pudiendo de esta forma cumplir con el previsible aumento de la demanda que refleja el crecimiento por encima del 3% que tuvo Alemania en el 2010. Pero hay un  perjudicado a medio plazo: El mercado laboral español. Si los trabajadores más cualificados emigran las empresas nacionales lo tendrán más complicado  a la hora de mejorar su productividad y competitividad, y a la larga se puede producir un déficit de profesionales en algunos sectores que la universidad no sea capaz de solventar.

    El tiempo dirá si realmente se produce una desertización de profesionales en sectores productivos claves. De ser así, sería otro más de los efectos de segunda vuelta de la famosa crisis económica del 2008.

   

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