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vivir en Alemania http://www.wikio.es
  • 13feb

    Estas Navidades pasadas cayó en mis manos un libro interesante sobre uno de los capítulos más tratados de la historia de Alemania: El Nazismo.  Precisamente por ser un tema para mí ya un poco manido y andar con prisas -como todo el mundo en la tienda- tendría que haberlo dejado estar en el estante, pero un rápido vistazo a la contraportada, un gesto ya casi reflejo- me hizo echarlo a la bolsa. Y no me arrepentí.

    El libro es una novela inacabada que su autor nunca llegó a publicar. La redactó con 30 años y se publicó en el año 2000, poco después de su muerte. En él Haffner relata sus  años de juventud como un Berlinés de familia acomodada, hijo de un funcionario del Imperio Alemán que pronto se decidió a estudiar derecho e ingresar en el cuerpo de magistrados. Una historia que dibuja una sociedad moderna que va cicatrizando poco a poco las heridas de la Gran Guerra.

    Sin embargo, el aspecto más interesante de la novela y lo que la hace en mi opinión una pieza única es la descripción que hace el autor, desde primera persona, del proceso de alienación más o menos voluntario de la sociedad alemana de la época y la expansión del nazismo por todos los ámbitos de la vida cotidiana. El último tercio del libro, en el que a través de su día a día -a veces al lector le da la sensación de estar leyendo un diario personal- relata cómo los partidarios de Hitler pasan de ser una minoría molesta pero tolerada a una auténtica fuerza de intimidación. Describe con la solvencia del que lo vivió el incendio del Reichstag, pero también otros hechos menos conocidos, como la expulsión de los magistrados de origen judío del Tribunal Supremo o un boicot ordenado por los nazis para no consumir en comercios judíos. Relata cómo algunos de sus colegas juristas toleraban en mayor o menor medida esos ultrajes e incluso -ya con Hitler en el poder- se vio obligado a asistir a un campamento militar como requisito previo para obtener el título de juez. Como anotación curiosa, el autor habla de lo que denomina ” trampa de la camaradería” es decir, la complicidad que se establece entre personas que mantienen una convivencia estrecha y prolongada -como soldados en un cuartel- que hace que el sentimiento de pertenencia al grupo, a la manada, anestesie la capacidad crítica del individuo y su libertad de decidir.

    A lo largo del relato, Haffner, un hombre con una gran preparación intelectual y una mente de jurista, va dándose cuenta que el aire es cada vez más irrespirable entre una sociedad que va perdiendo su libertad y dignidad a pasos agigantados. El propio Haffner emigraría poco después a Inglaterra, mucho antes del estallido de la guerra.

    El libro pretende ser más una autobiografía que una crónica anti nazi, quizá por eso dos terceras partes del mismo se centran exclusivamente en la vida personal del autor en las décadas posteriores a la primera guerra mundial. Además, termina bruscamente, como novela inacabada que es; No olvidemos que el autor nunca decidió publicarlo. Ya he comentado que a veces me dio la sensación de estar leyendo furtivamente el diario personal de alguien, sin su consentimiento.

    De cualquier forma, lo que lo hace interesante en mi opinión es cómo describe los primeros movimientos del incipiente nazismo, de una forma, en la que si bien el autor no deja lugar a dudas de su rechazo total a ese movimiento -en un relato coherente con su trayectoria vital durante esos años y posteriores- peca de cierta inocencia propia de alguien que en 1933 desconoce los terribles acontecimiento que iban a suceder pocos años después. Es por tanto un libro que describe el auge del nazismo, pero sin la perspectiva histórica que tienen los autores que han vivido la Segunda Guerra Mundial, y por tanto, libre de condicionantes más allá de los puramente ideológicos: Haffner ataca al totalitarismo por su vocación coercitiva para con el individuo, pone el acento en su misma esencia. No como el origen de los horrores de un guerra que ya todos conocemos. Es la lucha de un hombre que ha de elegir entre su conciencia y todo lo demás.

    En definitiva, un pequeño relato muy recomendable para los que estén interesados saber de un periodo tan crucial de la Europa reciente, contado desde una perspectiva diferente.

    Datos del libro:
    ISBN: 978-84-233-3804-7
    EAN: 9788423338047

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  • 02feb

    Mucho se está hablando últimamente sobre la propuesta lanzada por el Gobierno Alemán de recurrir a jóvenes españoles recién titulados, preferiblemente en ingeniería- para abastecer su mercado laboral. Y es que la locomotora alemana ha salido de la crisis con solvencia, con crecimientos cercanos al 3% y con una la tasa de desempleo más baja desde 1992.

    Pero por otra parte, España parece la otra cara de la moneda. Con un paro que supera el 20% y graves problemas de solvencia -que no de liquidez- en los mercados financieros y con expectativas de crecimiento bastante discretas, parece que el panorama laboral no va a ser muy halagüeño a corto plazo. No es de extrañar que la posibilidad de irse a trabajar fuera de nuestras fronteras sea una opción a considerar seriamente por nuestros recién titulados.

    Pero muchos se preguntan, y no sin razón, si esta “fuga de cerebros”  no vendría a hundir aún más las expectativas de recuperación del país. Si los mejores y más preparados se marchan, ¿cómo vamos a mejorar la tan denostada productividad laboral?

    Sí es cierto que si se produce una carestía de profesionales en un sector importante, las empresas del ramo se verían con más dificultades para encontrar personal cualificado, lo que se traduce en mayores costes laborales y menor productividad, pero el que una parte importante de nuestros profesionales se terminen de formar en el extranjero también aporta ventajas al tejido productivo nacional cuando, al cabo de unos años, regresan a España.

    ¿Qué puede aportar a su nueva empresa un trabajador con experiencia en el extranjero? En mi opinión varias -y muy valiosas- cosas:

    • Otra forma de hacer las cosas: El acceso al extranjero nos ofrece la oportunidad de trabajar con otras técnicas y herramientas a veces desconocidas. Hay mercados que tiene know how acumulado de años y sus métodos de trabajo realmente marcan una gran diferencia. El acceso a ese conocimiento para después importarlo de vuelta es un activo muy importante.
    • Capacidad de adaptación: Quien se ha tenido que desenvolver en el extranjero -a menudo sólo- y con un idioma extraño sabe lo que es adaptarse al cambio. De igual forma, la gestión el cambio es primordial en las empresas para poder adaptarse a entornos cada vez más competitivos. Las personas que realmente ven los cambio de forma positiva, como oportunidades y se enfrentan a ellos sin miedos contagian optimismo a los demás y aportan mucho valor a sus empresas.
    • Inteligencia emocional: El trabajar en equipos multiculturales con gentes de diferentes nacionalidades, de forma asidua y regular, nos ayuda a entender y aceptar nuestras diferencias y aprovecharlas para crear valor. Quien es capaz de trabajar -que es en definitiva una manera de convivir- con personas de otras culturas, con otras formas de pensar diferentes a la nuestra, es definitivamente un buen jugador de equipo capaz de cohesionar cualquier grupo de trabajo.
    • Contactos profesionales: Por último, pero no menos importante, una persona que lleva cierto tiempo trabajando en un sector -especialmente si tiene cargos de responsabilidad- tiene una buena red de contactos profesionales que llegado el momento pueden ser útiles a la nueva empresa.

    Aparte por supuesto de hablar el idioma foráneo, pero en comparación con lo anterior y aunque no lo parezca, no es tan importante.

    En definitiva, seguro que una gran parte de la gente de decida irse termina volviendo al cabo de pocos años, con más preparación y con capacidad de aportar gran valor añadido a sus empresas.

  • 01feb

    Últimamente he recibido algunos correos en los se se me hacía esta pregunta.  Como veo que es un tema que interesa a muchos y dejando bien claro desde el principio que se trata de mi opinión personal, he decidido escribir sobre el tema para poder aclarar en la medida de lo posible esta cuestión a todo el que esté interesado.

    Llevo más de diez años en Alemania, vine sin saber nada del idioma y he vivido desde el boom de Internet de principios de siglo hasta el fin de la burbuja puntocom y los ajustes que siguieron. Una década da para mucho. Si bien bien eso ya da cierta autoridad para hablar del tema, por mi perfil profesional siempre he estado más en contacto con lo que es el mercado laboral en las grandes empresas privadas, sobre todo de tecnología, por lo que reconozco que no puedo aportar experiencia de primera mano en otros sectores ni otros perfiles, aunque daré mi opinión al respecto. Perdón por dedicarme todo un párrafo a hablar de mi mismo, cosa que no suelo hacer, pero me parece importante a fin de fijar los límites de lo que puedo aportar.

    A los que se preguntan lo de arriba yo les haría la pregunta en otro sentido: ¿Se puede trabajar en España sin hablar español? (Antes de la crisis, se entiende. Pongámonos por ejemplo en los buenos años 2005-2007). Pues bien, la respuesta es: Depende. ¿De qué depende? Pues básicamente de dos cosas: La cantidad de empleo que haya para nuestro perfil profesional -es decir, la demanda- y los tipos de trabajos que uno esté dispuesto a aceptar -es decir, nuestra oferta-. Planteado así parece obvio, pero  si vemos lo que he subrayado, caeremos en la cuenta de la respuesta depende en gran medida de quién hace la pregunta. No es lo mismo un recién licenciado en industriales de veinticinco años que alguien con menos cualificación y más edad. Que sea difícil no significa que sea imposible. Vuelvo a lo anterior: Si no hay mucha demanda de nuestro perfil profesional,  tendremos que aumentar la oferta.

    El no hablar alemán introduce a su vez otros condicionantes: Aquellos trabajos que -independientemente de su cualificación- requieren estar de cara al público, digamos, de forma predominante (como puede ser el caso de vendedor o secretaria ) exigen un buen conocimiento del idioma como herramienta de trabajo. Por el contrario, aquellos que se realizan de puertas a dentro en la empresa (como programador, mecánico o panadero) o en los que el manejo del alemán juegue un papel secundario (como profesor de español, conductor de reparto o camarero) se pueden realizar con un alemán muy básico.

    Para aquellos que con una titulación universitaria aspiren a trabajar en empresa, el nivel de inglés ha de ser fluido. Eso sí, es muy aconsejable desde el primer día empezar a estudiar alemán. Aquí en inglés no se puede vivir, sólo sobrevivir.

    PS: Muchos de los que leéis regularmente Olemania estáis también trabajando aquí. Os animo a dar vuestra opinión sobre el tema en los comentarios.

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