Hoy 28 de agosto de 2011 se cumplen 262 años del que probablemente sea el alemán más universal: Johann Wolfgang von Goethe. En homenaje, los chicos de Google han decorado hoy su buscador con este logo, en el que aparece la imagen del creador de Fausto. Todo un detalle.
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28ago
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26ago
Hoy se ha retirado uno de los últimos genios de le época dorada de la informática: Steve Jobs, cofundador y CEO de Apple. Una de los discursos que más me han impresionado ha sido que el dio hace unos años en la Universidad de Stanford ante un grupo de recién graduados. Merece la pena verlo hasta el final.
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23ago
No deja de sorprenderme el revuelo que se ha formado por la propuesta de Alemania (oficialmente también de Francia) de incluir un límite al endeudamiento permitido a la hora de establecer los presupuestos de los estados europeos. Algo tan sencillo como que si uno gasta más de lo que ingresa, tarde o temprano se verá en dificultades, parece que no se termina de entender. Y eso pese a la que está cayendo en los mercados financieros.
Si una persona se endeuda por encima de sus posibilidades, termina en la calle. Si un director general permite que su empresa acumule más pasivo del estrictamente necesario, puede perder su empleo e incluso sus accionistas lo pueden llevar ante el juez . Pero si un político gasta el dinero público a espuertas, lo más probable es que termine ganando la reelección.
Los países, como las personas, tiene flaca la memoria. Y sólo los que de verdad han padecido los rigores de una crisis económica brutal, aprenden la lección. Alemania sufrió durante los años veinte del pasado siglo, una de las mayores inflaciones de la historia. Lo que se conoce como la Hiperinflación Alemana se produjo principalmente a partir de 1923, cuando debido a la cantidad de papel moneda que se imprimió para hacer frente a las reparaciones de la primera guerra mundial, el valor del marco se depreció con respecto al resto de las monedas de la época en caída libre. El dinero perdía su valor en cuestión de horas. En Berlín, las fábricas paraban su producción a medio día para que sus empleados pudiese ir al banco a sacar dinero y comprar artículos de primera necesidad, porque por la tarde, el valor se multiplicaba. El dinero perdía valor tan aprisa, que a menudo no daba tiempo a imprimir nuevos billetes y simplemente se estampaba el nuevo valor sobre los viejos. La foto que acompaña este artículo es de un billete de la época de un billón (un millón de millones) de marcos. Se encuentra en el museo de historia de Berlín. Si al final de su vida un marco alemán fue aproximadamente medio euro, podemos hacernos una idea de cuánto llego a caer la moneda de entonces.
No hace falta recordar las consecuencias políticas que tuvo la hiperinflación: dejó tocada de muerte a la República de Weimar y fue el caldo de cultivo para la subida al poder del partido Nazi. Lo que siguió después, lo sabemos todos.
En Europa no somos ricos en recursos naturales como en América, los días de las colonias se terminaron y el peso político de Europa en el mundo decrece. Sólo disponemos de la riqueza que podamos generar con nuestro trabajo y nuestra ventaja tecnológica, que no durará para siempre. En esa situación, endeudarse por encima del límite es un juego peligroso. Y perverso, porque las consecuencias a menudo las sufren los que menos culpa tuvieron: las generaciones que vienen detrás. Bienvenido el techo de gasto. Si es que al final viene, que está por ver.
Algunos en España exigen que una reforma de este calado se someta a referéndum. Es legítimo, pero a veces los referendos los carga el diablo. Y hay demasiado en juego.
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21ago
Sábado y 28 grados. Las condiciones ideales para una escapada a uno de los lagos del sur de Múnich el Walchensee. Como muchos otros de la zona, es un lago glacial y uno de los preferidos por los windsurfistas por la cantidad de viento que hace por la zona. El lago está en alto y se accede tras superar un pequeño puerto de montaña.
El agua cristalina como nunca (en este tipo de lagos las embarcaciones son de vela o eléctricas). Tras una marcha por la zona, nos dimos un chapuzón antes de volver a casa. Y como nuevos.
La foto de arriba está tomada desde la orilla sur. No es el mar, pero la verdad es que se le parece bastante.
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