En España es época de elecciones. En este caso, elecciones generales, por lo que los españoles que vivimos fuera podemos participar. Este es uno de esos momentos en los que sientes que se acuerdan de ti, porque cuando juega la selección, ya sea fútbol, baloncesto o dominó, los partidos no se retransmiten por los canales internacionales. Yo tengo que esperar a que jueguen contra Alemania para poder verlos. O que alcancen los cuartos de final, lo que afortunadamente cada vez es más frecuente.
El caso es que se avecinan elecciones. Por lo que hoy llego a casa y me encuentro una carta de la oficina del censo electoral, con el siguiente formato:
“Elecciones a Cortes Generales de 20 de noviembre de 2011.
Si desea votar en estas elecciones debe solicitarlo, en la forma siguiente:
1- …
2 – …
3- …”
Y se acabó. Ni un encabezamiento, ni una despedida, ni nada de nada. Y eso que son cartas tipo. ¿Qué cuesta imprimir un Estimado/a votante ,ciudadano/a, Sr/Sra, etc. ? Dos palabras. Pues nada.
Y la despedida no digamos. Con un “atentamente, su oficina del censo” vamos listos. Pues ni eso.
Curiosamente, el otro día me pusieron una multa de tráfico, aquí en Alemania. Y digo curiosamente porque creo que es la tercera en casi de veinte años de carnet. Pues bien, la misiva decía así (traducido al español, claro)
“Estimado Sr. de Hoyos,
como conductor del coche con matrícula …. ha cometido la infracción …. por favor , a la hora de pagar la multa consigne los datos ….
Atentamente,
(Nombre del funcionario)”
[el subrayado es mío]
Vaya por delante, que prefiero recibir avisos de la oficina electoral a multas de tráfico, pero si nos fijamos en el estilo, ¿no se nota una sutil diferencia? ¿Qué carta es más educada? Pues eso.
Que dos paisanos se tuteen o se hablen como les venga en gana es problema de cada uno, pero las cartas oficiales -especialmente aquellas que remiten las administraciones, que están al servicio de los ciudadanos- tendrían que estar mejor redactadas. Un encabezamiento y un cierre adecuados al asunto es lo mínimo que se debe exigir.
Eso, a no ser que con esto de la crisis, correos esté cobrando por palabras y haya recortes presupuestarios hasta en los buenos modales.
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