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vivir en Alemania http://www.wikio.es
  • 09may

    Arbol de mayoSi hay una tradición típica en Baviera, es la de los árboles de mayo, esos postes altísimos -normalmente pintados de azul y blanco- que adornan los pueblos de esa región. Se alzan el día primero de mayo -de ahí su nombre- y lo tradicional es hacerlo a mano, sin ayuda de ningún tipo de maquinaria. Ese día, todo el pueblo es una fiesta, con puestos de comida e incluso música en vivo.

    El pasado uno de mayo asistí al levantamiento de uno en el pueblo de Etterschlag, y de allí son esto vídeos. Recogen los momento finales del levantamiento, que suele durar más de una hora.

    El proceso es más peligroso de lo que parece, pues exige mucha coordinación. Como anécdota, ese mismo día en otro pueblo, el árbol cayó al suelo e hirió a un joven de la cuadrilla, que tuvo que se evacuado en helicóptero al hospital más cercano.

  • 27abr

    Hoy traigo de nuevo un libro alemán. Hace no mucho encontré por la red un libro de relatos cortos: Kurzgeschichten und Erzählungen. Aunque aún no lo he terminado de leer, lo que llevo hasta ahora me ha gustado bastante. El idioma no es especialmente rebuscado – eso sí, hay que tener un nivel alto de alemán, no es un libro de texto- y las historias son amenas.

    Personalmente encuentro que los libros de relatos cortos son muy prácticos a la hora de aprender un idioma, pues a diferencia de las novelas, no exigen una continuidad que en el caso de una lengua extranjera, a algunas personas les puede resultar agotador.

    El libro, para los que les interese, está a disposición de forma gratuita en la página web del autor.

  • 05dic

    Esta es sin duda la obra más conocida del famoso compositor alemán Johann Pachelbel. Nacido en Nürnberg en el siglo XVII, es junto a Bach uno de los principales compositores del período barroco.

    El vídeo contiene su obra más famosa: Cánon en Re Mayor. Esta es una de las muchas versiones de la pieza (aunque en este caso tiene la vitola de la orquesta filarmónica de Londres). Sin duda una delicia.

    A disfrutar.

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  • 23oct

    Desde Friburgo, justo al lado de Francia, llega el grupo alemán Äl Jawala (“Los viajeros”). Hacen una música a caballo entre el folklore balcánico y el pop. No suenan mal:

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  • 03sep

    Aquí en Múnich no tenemos playa, pero a veces no se nota. Y si no que se lo digan a los surferos de la zona. El río Isar, a su paso por el centro de la ciudad, ofrece posibilidades para cabalgar olas y sin ni siquiera tener que nadar hasta ellas. Todo al lado de casa. El surf en esta zona de Múnich se ha echo tan popular, que hasta viene en algunas guías de viaje como atracción local. No hay más que ver la cantidad de turistas que hay sacando fotos encima del puente.

     

  • 28ago

    Hoy 28 de agosto de 2011 se cumplen 262 años del que probablemente sea el alemán más universal: Johann Wolfgang von Goethe. En homenaje, los chicos de Google han decorado hoy su buscador con este logo, en el que aparece la imagen del creador de Fausto. Todo un detalle.

  • 21ago

    Sábado y 28 grados. Las condiciones ideales para una escapada a uno de los lagos del sur de Múnich el Walchensee. Como muchos otros de la zona, es un lago glacial y uno de los preferidos por los windsurfistas por la cantidad de viento que hace por la zona. El lago está en alto y se accede tras superar un pequeño puerto de montaña.

    El agua cristalina como nunca (en este tipo de lagos las embarcaciones son de vela o eléctricas). Tras una marcha por la zona, nos dimos un chapuzón antes de volver a casa. Y como nuevos.

    La foto de arriba está tomada desde la orilla sur. No es el mar, pero la verdad es que se le parece bastante.

  • 31jul

    Hace una semana participé con mi empresa en uno de los eventos deportivos más singulares que se organizan en Mùnich durante el año el B2RUN. Se trata de una carrera de  medio fondo para empresas en los que este año han participado un total de 14.000, reuniendo a más de 30.000 participantes. Estas cifras ya dejan entrever la magnitud del tejido productivo de la capital bávara.

    Como se puede apreciar en las fotos, había más gente que en la guerra. Obviamente, el nivel físico era de lo más variado. Los primeros hicieron el recorrido de 6,2 Km en poco menos de veinte minutos, los últimos tardaron más de una hora. Eso sí, lo importante era pasarlo bien y a ser posible que a nadie le diera un colapso.

    Al final, la llegada en el estado olímpico, antiguo estadio del FC Bayern. Allí los espónsores oficiales repartidos en numerosas carpas nos ofrecían agua y cerveza -sin alcohol- a los que más muertos que vivos nos acercábamos a los mostradores.

    Un servidor quedó más o menos en el puesto siete mil, con una carrera de  31 minutos. Se hizo lo que se pudo. A a ver si el año que viene entreno más, o tropiezan los seis mil de delante y tengo más opciones.

    Aquí unas fotos del evento:

    Vista del estadio Olímpico

    Llegada dentro del estadio

    Esperando la señal de salida, en la “cabeza” del río humano (al fondo se ve la puerta de salida)

  • 29may

    Hace unas semanas estuve de visita en el antiguo campo de concentración de Dachau, que ahora está habilitado como museo en la localidad del mismo nombre, un pueblo bávaro a pocos kilómetros de Múnich. Rodeado de bosque y con un centro histórico medieval fantástico.

    Aunque vivo por la zona desde hace ya muchos años y tenía ganas de visitarlo desde hace tiempo, siempre por algún motivo o por otro no había encontrado en momento de hacerlo. Hasta ahora. Cámara en mano de fui hasta Dachau para ver uno de los campos de concentración nazis más emblemáticos del Tercer Reich.

    El antiguo campo -ahora museo- está abierto prácticamente a diario. La entrada es obviamente gratuita -se han guardado bien de no hacer dinero con este tema, ni siquiera para costear su mantenimiento- y aunque lógicamente el visitante no puede abstraerse de lo que allí sucedió, hay que reconocer que no hay detalles morbosos durante la visita. Un patio central donde sólo quedan dos barracones como muestra, y un edificio administrativo adyacente habilitado como centro de interpretación donde hay abundante material gráfico de los horrores cometidos, evitando -en la medida de lo posible- traumatizar al visitante. Vi gente llorando allí. Y es que ese tipo de fotos, las presentes como las presentes, siguen siendo ese tipo de fotos.

    Por lo demás, me gustó mucho una escultura que reproduce una fila de prisioneros, con la mirada perdida, conducidos en fila de a dos (ver foto arriba). El artista ha sabido captar muy bien la esencia del mensaje. Nada más cruzar por la puerta, ya eran fantasmas. Era curioso, pero me pareció que desde cualquier ángulo en que la mirase siempre encontraba la mirada de alguien de la fila fija en mi. Como pidiendo ayuda. La sensación de impotencia que transmite la obra es abrumadora. Es lo que traté de captar -en la medida de mis posibilidades- en la fotografía.

    Al final de la visita reparé en una placa que hay junto a una de las entradas. En ella se recuerda a las tropas norteamericanas que en 1945 liberaron el campo y pusieron fin a la barbarie.  Doce años estuvo en funcionamiento esa fábrica de muertos. Si bien Dachau no fue un campo tan letal como otros posteriores -murió uno de cada cinco prisioneros, si mal no recuerdo- tiene el dudoso honor de haber sido el modelo y precursor de otros como Auschwitz, que pusieron el listón de la barbarie realmente alto.

    El campo – museo sin duda merece una visita. Es de agradecer que se haya mantenido hasta ahora para recordarnos lo que puede llegar a pasar cuando las personas dejan a un lado su conciencia y sucumben a la locura colectiva.

    Las fotos de la visita se pueden ver en mi cuenta de Flickr.

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  • 04abr

    castillo de Hohenfreyberg

    Aprovechando el buen tiempo, el fin de semana pasado me acerqué hasta el valle de Allgäu para ver las ruinas del castillo de Hohenfreyber. La construcción data de principios del siglo XV, y fue destruido en el siglo XVII para evitar que cayese en manos de los suecos durante la guerra de los treinta años.

    Aparte de la muralla exterior y algunas salas del patio de armas, no queda mucho en pie, pero el paseo y sobre todo las vistas merecen la pena.

    Vista de los Alpes

     

    Se puede acceder desde varios sitios. Yo lo hice desde el cercano pueblo de Zell. La subida dura aproximadamente una hora y media y el camino es excelente.

    De vuelta al valle se puede disfrutar de una cerveza en la Schlossbergalm.

    Más fotos aquí.

     

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