En artículos anteriores hemos visto cómo redactar tanto una carta de presentación o cover letter como un currículum profesional (CV) , así como la documentación a presentar. Si todo lo anterior ha salido bien, has logrado que te inviten a una entrevista de trabajo.
Esta es sin duda la fase más crítica, pues aquí se decide si te contratan o no. Las empresas revisan normalmente cientos de CV antes de hacer una selección de dos o tres candidatos para entrevistarlos, por lo que si llegamos hasta aquí ya tenemos muchas posibilidades de conseguir el puesto.
Es importante por tanto realizar un buen papel en la entrevista y no cometer errores que echan por tierra todo el esfuerzo anterior. La entrevista la tenemos que considerar como si fuese un examen, y por tanto nos tenemos que preparar bien para ella. Estos son algunos consejos a seguir:
Ser puntual: Procura salir de casa con tiempo suficiente. Llegar tarde a una entrevista de trabajo equivale en muchos casos a ser descartado. No dudes en hacer el trayecto un día antes, para familiarizarte con la zona.
Buena presencia: Hay que cuidar al máximo la imagen que ofrecemos. La corbata para los hombres suele ser una opción segura.
Infórmate sobre la empresa a la que vas: A qué se dedica, últimas noticias, historia, cultura, etc.
Prepárate las preguntas clave: ¿Por qué piensas que encajas en el puesto? ¿Cómo te ves en esta empresa dentro de cinco años? ¿Cómo te definirían tus amigos?
Repasa tu CV: Parece una tontería, pero los hay que escriben su CV una vez y no lo vuelven a mirar. Repasa fechas y datos importantes para no caer en errores o contradicciones durante la entrevista. Los nervios y la memoria pueden jugarte una mala pasada.
Ten claro qué sueldo pedir: Esta es una de las preguntas más frecuentes. Ten por seguro que te van a preguntar cuánto quieres ganar. De esta forma pueden saber si conoces el sector. Si pides un sueldo fuera de los márgenes del perfil, está claro que no lo conoces. Si no sabes exactamente cuánto pedir porque es tu primer empleo, no te preocupes. Dilo claramente sin rodeos. Es mejor eso que inventarse una cifra que con toda seguridad no será realista.
Procura no comer justo antes de la entrevista: Con los nervios es probable que no te siente bien y no lo necesitas.
Sé simpático pero no gracioso: Cuidado con el humor. Aquí en Alemania en las entrevistas de trabajo es un arma de doble filo. No te lo aconsejo a menos que controles mucho la situación. Mejor mantente serio y concentrado.
Responde sólo a lo que te preguntan: Hay que tratar de responder dando detalles y respuestas claras. Y sobre todo centrarse en el tema que le interesa en ese momento a nuestro interlocutor. Al que empieza a divagar se le nota.
Utiliza tu turno de preguntas no sólo para aclarar las dudas que tengas, sino para demostrar tu conocimiento del sector.
No hay que olvidar que la entrevista personal no sólo le sirve a la empresa para saber si eres el candidato que están buscando, sino que es una oportunidad para que veas la empresa por dentro y te lleves una impresión lo más acertada posible sobre cómo es trabajar allí. Por eso, es importante que salgas de la entrevista con toda la información necesaria para, llegado el momento, aceptar o rechazar la oferta. Sobre todo, ten claro lo que se espera de ti en el nuevo puesto.
Llegados a este punto, ya sólo depende de ti. Así que ánimo y suerte.
Con esto termino la serie de artículos dedicados a aplicar a una oferta de empleo. Espero que te hayan resultado útiles y te animo a compartir tus experiencias dejando algún comentario.
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