Debido a la ola de insolvencias que está viviendo Alemania, el Gobierno ha decidido cuadruplicar las provisiones que los empresarios han de pagar a un fondo estatal para hacer frente a la ayuda social de los empleados que pierdan su trabajo. De acuerdo con el derecho alemán, en caso de que una empresa se declare insolvente, lo empleados tiene derecho a una compensación económica de un fondo que se nutre de aportaciones de la propia empresa. Este dinero se denomine en alemán Insolvenzgeld.
A partir del próximo enero, las empresas tendrán que pagar el 0,41% de sus ingresos bruto, en vez del 0,1% como hasta ahora. El Gobierno Alemán estima que el año que viene serán necesarios 1.700 millones de euros en dicho fondo.
Por un lado es de sentido común que exista esta especie de fondo de garantía para poder atender a aquéllos que más lo necesitan en épocas de vacas flacas, pero, ¿al reducir de esta forma los ingresos de las empresas, no se está aumentando el riesgo que de muchas presenten suspensión de pagos –o concurso de acreedores, como se denomina ahora en España- lastrando a su vez aún más ese fondo de garantía? Sería una especia de círculo vicioso: Aumentan los despidos, se necesita más dinero para hacer frente a la cobertura social que todo trabajador merece, con lo que se aumenta la presión fiscal a las empresas, lo que produce que las más débiles terminen por quebrar aumentando así el número de personas que pierden su empleo… En fin. Esperemos que no suceda así.
Debido a la ola de insolvencias que está viviendo Alemania, el Gobierno ha decidido cuadruplicar las provisiones que los empresarios han de pagar a un fondo estatal para hacer frente a la ayuda social de los empleados que pierdan su trabajo. De acuerdo con el derecho alemán, en caso de que una empresa se declare insolvente, lo empleados tiene derecho a una compensación económica de un fondo que se nutre de aportaciones de la propia empresa. Este dinero se denomina en alemán Insolvenzgeld.
A partir del próximo enero, las empresas tendrán que pagar el 0,41% de sus ingresos bruto, en vez del 0,1% como hasta ahora. El Gobierno Alemán estima que el año que viene serán necesarios 1.700 millones de euros en dicho fondo.
Por un lado es de sentido común que exista esta especie de fondo de garantía para poder atender a aquéllos que más lo necesitan en épocas de vacas flacas, pero, ¿al reducir de esta forma los ingresos de las empresas, no se está aumentando el riesgo que de muchas presenten suspensión de pagos –o concurso de acreedores, como se denomina ahora en España- lastrando a su vez aún más ese fondo de garantía? Sería una especia de círculo vicioso: Aumentan los despidos, se necesita más dinero para hacer frente a la cobertura social que todo trabajador merece, con lo que se aumenta la presión fiscal a las empresas, lo que produce que las más débiles terminen por quebrar aumentando así el número de personas que pierden su empleo… En fin. Esperemos que no suceda así.
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