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vivir en Alemania http://www.wikio.es
  • 14dic

    idea_74e2d99d8f_mEl progreso sigue, imparable, su avance para alegría de los que son capaces de reconocer nuevas oportunidades que ofrece el mercado y para desesperación de quienes ven cómo desaparecen sus caducos modelos de negocios, con la impotencia que provoca el ver cómo por no saber adaptarse a la nueva realidad tecnológica del siglo XXI, les espera un futuro muy parecido al de los dinosaurios.

    Y es que internet ha llegado para quedarse. No estamos al final de boom de las telecomunicaciones, como parecía tras el estallido de la burbuja tecnológica de principios de la década, cuando muchos se apresuraban a enterrar a Nueva Economía, no. Estamos al comienzo de una era digital que marcará un antes y un después en la historia de la civilización, tal y como fue en su día la aparición de la escritura o la forja de los metales. Recalco lo de al comienzo.

    Los que dedicamos parte de nuestro tiempo a seguir lo que se cuece en la blogosfera y procuramos estar al tanto de las noticias más relevantes que circulan por la red, hemos visto cómo en los últimos tiempos se ha reavivado el virulento debate sobre los derechos de autor y las descarga de música por internet, que algunos por falta de información o exceso de mala fe denominan “piratería” (las comillas las pongo yo). Las discográficas son un ejemplo de cómo una industria decide darse de cabezazos contra una pared en vez de adaptarse a la realidad y ver las nuevas oportunidades que le brinda esta era digital. No voy a repetir lo que se puede encontrar en otros blogs, explicado por mucha gente que lo hace mejor que yo. Hoy he leído un artículo de Enrique Dans que trata el tema con claridad meridiana.

    Sí me gustaría hablar hoy de un caso totalmente opuesto, que ejemplifica cómo una industria de más de 500 años –la editorial – puede beneficiarse de las oportunidades que ofrecen las nuevas tecnologías. El caso de PaperC, una empresa creada por tres amigos en Leipzig, que ha sido galardonada recientemente como la mejor start-up del año 2009.

    Los que hemos pasado por la universidad seguro que recordamos cómo el acceso a la bibliografía especializada era un bien escaso. Quien disponía de medios podía comprar los libros más representativos de cada asignatura siempre que se encontrasen en las librerías de la ciudad (en mis tiempos no había Amazon), pero cuando la lista de lecturas recomendadas por asignatura oscilaba entre cinco y diez, la broma podía salir cara. Además, tratándose la mayoría de libros de consulta sobre un tema muy concreto, ¿quién se va a comprar todo un libro cuando lo que en realidad nos interesaba eran uno o dos capítulos?

    Por otro lado, si tenías que consultar algún tema en ese libro raro, que no estaba editado en España y del que sólo había 3 ejemplares en la biblioteca de la facultad, no tenías más remedio que ponerte en lista de espera y esperar –valga la redundancia- que llegase a tus manos antes del examen final.

    Por si esto fuera poco, en carreras como la mía (informática) la obsolescencia de la literatura técnica hace totalmente desaconsejable el comprar libros especializados, con escasas excepciones. Mientras escribo este post veo en las repisas títulos tan entrañables como programación en DOS o PC Interno 2.0 (donde se incluye como novedad la aparición del CD-ROM). Libros cuya utilidad hoy en día se reduce a hacer de tope en mi puerta o nivelar una mesa que cojee. No más.

    Está claro que con las oportunidades que ofrece la red se abre una oportunidad de negocio muy interesante: el poder consultar online los capítulos que queramos del libro que queramos y cuantas veces necesitemos. Porque a diferencia de las novelas, que son para leer, los libros técnicos son para consultar, es decir, normalmente sólo nos interesa un capítulo o parte de él ¿por qué entonces hay que comprar todo el libro? Mucha gente entre las que me incluyo no estaríamos dispuestos a pagar 20 o 50 euros por un libro que sólo usaremos una vez, pero sí pagaría 5 céntimos por cada página que necesitase.

    En esta idea tan simple se basa el modelo de negocio de PaperC. Mediante acuerdos de colaboración con importantes editoriales alemanas, ofrece un catálogo online de acceso gratuito a más de 1.500 publicaciones técnicas, especialmente aquellos volúmenes de consulta más demandados por los universitarios. El usuario sólo paga por impresión (5 céntimos), parte de los cuales van a parar a las editoriales.

    Podría parecer en una primera impresión, que de esta forma las ventas de esos libros disminuirían, pues nadie pagaría por un libro que pueden consultar gratis en la red. La realidad es bien distinta. Lo que se logra con de esta forma es desincentivar su fotocopia, que es el auténtico problema de las editoriales. Actualmente, si alguien fotocopia un libro o parte de él, la editorial no recibe compensación alguna. Sin embargo, con PaperC ahora cobran por cada impresión de sus obras. Esto puede llegar a ser una fuente de ingresos muy importante, si el negocio alcanza una determinada masa crítica de usuarios. Además son ingresos recurrentes y con costes residuales cero. Es decir, una vez digitalizado el libro, la editorial no incurre en más gastos.

    Me parece un ejemplo perfecto de cómo es mejor para la industria –cualquiera que sea su ámbito de actuación- adaptarse a la corriente en vez de tratar de nadar en su contra. Algo que no suele conducir más que al hundimiento.

    Fotos: Flickr

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  • 03nov

    51XfCkZOeZL._SL500_AA240_A todos los que empiezan a hacer sus pinitos con el idioma alemán les puede interesar una colección de libros de fácil lectura para aprender el idioma; Easy Readers.

    Se trata de versiones cortas adaptadas de obras famosas como La Rosa Blanca ( die weiße Rose, nivel B) o las aventuras del barón Münchhausen (Münchhausens Abenteuer, nivel A), por citar sólo un par de ejemplos.

    La serie sigue una graduación de dificultad desde el nivel A, el más fácil,  hasta el D, y una gran ventaja es que combina frases simples con dibujos autoexplicativos. Los libros están escritos íntegramente en alemán sin que haya adaptaciones para ninguna lengua.

    Personalmente pienso que el aprender a leer y a escribir ha de acompañar al aprendizaje del lenguaje oral desde el comienzo, pues de esta forma se asimilan las palabras mucho mejor. Es importante por tanto ir aplicando lo aprendido en clase mediante la lecturas de textos en alemán, pero que estén adaptados al nivel de conocimientos del lector, pues de lo contrario es muy común desanimarse y abandonar. Es fundamental empezar por textos sencillos, ya habrá tiempo de leer novelas.

    Los libros de la colección Easy Reader se pueden encontrar en muchas librerías en Alemania. También se pueden encontrar en Amazon.

    Leer en alemán, especialmente para los hispanohablantes, es complicado al principio, pero con el tiempo -y la práctica- llegarás a hacerlo de forma fluida. Así que ánimo.

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