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Llega el invierno y con él uno de los rituales del año: cambiar las ruedas de verano del coche por las de invierno.
En muchos países de Centroeuropa, en invierno la temperatura baja hasta por debajo de cero, las carreteras se llenas de nieve y suelen estar siempre mojadas, por mucho que se esfuercen las quitanieves en despejar las principales calles. Por eso, cuando la temperatura baja hasta pocos grados sobre cero, es más que recomendable ponerle a nuestro coche o moto ruedas de invierno.
El problema de los neumáticos ordinarios es que en a partir de determinadas temperaturas la goma de la llanta pierde sus propiedades adherentes y empieza a endurecerse, con lo que disminuye considerablemente el agarre a la calzada. Si a esto le sumamos es que las carreteras suelen estar muy húmedas por la nieve, la sujeción del vehículo a la carretera disminuye y por tanto, la distancia de frenado aumenta.
Las ruedas de invierno (en alemán “Winterräder“) o neumáticos de invierno (“Winterreifen”) no se distinguen a simple vista de las de verano, pero están hechas de un caucho especial para aguantar bajas temperaturas sin endurecerse, por lo que la sujeción a la calzada es considerablemente mayor.
Es bastante recomendable comprar un juego de ruedas para el invierno. El precio suele oscilar entre 200 y 400 EUR las cuatro (en motos, como no soy motero no puedo dar cifras, pero lo lógico es que sean más baratas) y en cualquier taller se pueden conseguir. Aquí hay que encontrar un equilibrio entre precio y seguridad, no hay que tirar la casa por la ventana pero conviene recordar que los neumáticos son los que nos mantienen pegados a la carretera.
A la hora del montaje, lo puede hacer uno mismo: tan simple como cambiar una rueda -pero esta vez cuatro-, aunque hay quien prefiere llevar el coche al taller para eso. Es importante también montarlas todas. No se pueden combinar con las de verano pues en ese caso tendríamos diferentes grados de adherencia en las ruedas y en caso de una frenada brusca podemos perder el control del coche.
Aunque las ruedas sólo se usan seis meses al año aproximadamente, como todo, también se desgastan. El perfil mínimo que marca el código de circulación para una rueda es de 1,6 milímetros, pasados los cuales ya hay que reponerla, aunque el Club de Automóviles Alemán (ADAC) recomienda 4 milímetros. En función de los kilómetros que cada uno haga al año, la vida media de los neumáticos está entre cuatro y seis años.
Por si todo esto fuera poco, hay que decir que si tenemos un accidente con el coche y no llevamos ruedas de invierno -o las que llevamos están en mal estado- el seguro puede ponernos problemas a la hora de pagar e incluso desentenderse. Por tanto, mejor curarnos en salud que no tener que lamentarlo.
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