Para los que aún no la conozcan, la Fiesta de la Cerveza -también llamada Oktoberfest- es uno de los festivales populares más grandes del mundo, y desde luego el más popular de Alemania. El evento, que tiene su origen en las celebraciones de una boda real a finales del siglo XIX, supone hoy día una de las fechas más importantes en el calendario muniqués.
Durante dos semanas, las calles de la capital bávara se triplican de visitantes, corren la cerveza y las salchichas a raudales y los que vivimos aquí ya nos hacemos a la idea de que algunas líneas de metro mejor no usarlas; a menos que estemos dispuestos a ir como sardinas en lata. Especialmente la que llega hasta el Theresienwiese, es decir, la explanada donde se celebra la fiesta.
Para los que no hayan reservado ya hotel, que pierdan toda esperanza -al menos en la ciudad- y para los que no puedan ir más que en fin de semana, en fin, no se van a sentir solos. La foto que acompaña este post se tomó en una carpa de cerveza, cuando no había mucha gente.
Las casas cerveceras más importantes de la región tienen todas una gigantesca carpa con capacidad para más de 4.000 personas, y es frecuente ver colas bastante largas de gente afuera esperando su turno para poder entrar. Durante la semana, muchas mesas están reservadas para empresas, y es prácticamente imposible entrar sin invitación.
Para los que aún tengan ganas de ir, esta es la página oficial del Oktoberfest 2010.
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